El modelo energético que ha sostenido el crecimiento económico a lo largo de los últimos 150 años se basa fundamentalmente en: la extracción y combustión de fuentes fósiles no renovables y finitas (carbón, petróleo, gas natural),  y la fisión de átomos de uranio; la distribución de recursos energéticos a grandes distancias; y el incremento del consumo por una continua ampliación de la oferta de cantidades del recurso (carbón, petróleo, electricidad o gas). Desgraciadamente, este modelo está provocando graves daños a nuestro planeta: acelera el agotamiento de recursos finitos; ocasiona desequilibrios socioeconómicos y geopolíticos; fomenta la ineficiencia y el derroche; y es una de las principales causas del denominado ‘cambio climático’.





¿Qué es el cambio climático?

La concentración de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera ha ido creciendo constantemente debido al aumento de las emisiones provocadas por la actividad de los seres humanos, y a la reducción de la capacidad de absorción del planeta.
En los últimos tiempos los responsables de la política, la economía, el medio ambiente y la tecnológica en todo el mundo debaten sobre el futuro de la energía y la sostenibilidad. El Cuarto Informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) señala como probables seis fenómenos derivados del cambio climático: mayor frecuencia de días y noches más cálidos y menos fríos; mayor frecuencia de olas de calor; incremento de lluvias torrenciales; incremento de la sequía; más ciclones tropicales intensos; y aumento del nivel de mar (ver: www.ipcc.ch). Estos fenómenos pueden tener unos efectos muy negativos sobre la agricultura, el agua para el consumo humano, la salud de las personas en general, la calidad y la eficacia de en las infraestructuras, el transporte o la distribución eléctrica.

Por ello, la Convención Marco sobre el Cambio Climático (CMNUCC) adoptó en 1997 el texto definitivo del Protocolo de Kyoto cuya principal característica es establecer objetivos obligatorios relativos a las emisiones de GEI para las principales economías mundiales que lo hayan aceptado. (Ver: http://unfccc.int/kyoto_protocol/items/2830.php).
Por su parte, en 2008, el CMNUCC pareció abrir las puertas a un acuerdo internacional global, que entrará en vigor en 2013, y que establece el compromiso de alcanzar reducciones de las emisiones de GEI de entre un 25% y un 40%, respecto a las de 1990, para el año 2020.


Dentro del panorama energético actual, las energías renovables son las que más contribuyen a la sostenibilidad energética.


¿Qué alternativas energéticas existen en estos momentos?

Actualmente, existen varios tipos de energía que podrían ayudar a lograr el desarrollo sostenible: la energía nuclear, el hidrógeno, el denominado ‘secuestro de carbono’ y las energías renovables. La energía nuclear tiene varias ventajas: es económica,  segura y no emite GEI a la atmósfera. Pero, no se ha resuelto el problema de la radiactividad del uranio una vez acabada su vida útil en las centrales. Por su parte, el hidrógeno se va perfilando como la gran fuente de energía para los automóviles (en pilas de combustible), mientras que el ‘secuestro de carbono’ permite reducir las emisiones de GEI a la atmósfera en las centrales térmicas que utilizan gas natural o carbón.