La Organización para la Cooperación y Desarrollo en Europa (OECD), preocupada por los problemas ambientales asociados a los sistemas de construcción no sostenibles y energéticamente ineficientes, hace una serie de recomendaciones para mejorar la sostenibilidad en la edificación: reducir las emisiones de CO2 de los edificios; minimizar los residuos de construcción y demolición; y prevenir la polución del aire en el interior de los edificios.

La construcción sostenible es un factor importante en las ciudades sostenibles, urbes en las que se intenta promover la calidad de vida de sus habitantes en su propio entorno y a conservar el medio natural, mediante diversas medidas: recuperando los cascos históricos, realizando una planificación territorial y demográfica equilibrada; reduciendo el tráfico de vehículos privados y el ruido; edificando según principios bioclimáticos, etc;  vinculando la ciudad con su entorno natural; regenerando zonas degradadas creando espacios de uso público confortables, accesibles y seguros; implementando energías renovables; promoviendo el reciclaje; y otras muchas medidas en la misma línea de sostenibilidad.




La construcción sostenible implica no sólo la adecuada elección de materiales y procesos constructivos, sino también afecta al entorno urbano y al desarrollo del mismo.

A la hora de construir, hay que buscar la ecoeficiencia. La construcción ecoeficiente tiene como objetivos: mejorar las propiedades de las fachadas para controlar los intercambios de energía con el exterior; aislar adecuadamente las cubiertas para ahorrar de energía; utilizar carpinterías con dobles vidrios que reducen el intercambio de  temperaturas con el exterior; colocar vegetación en el exterior y el entorno inmediato del edificio; instalar sistemas de calefacción y agua caliente sanitaria más eficientes y menos contaminantes; disminuir el consumo de los sistemas de refrigeración (aire acondicionado); mejorar la iluminación aprovechando mejor la luz natural reduciendo el consumo de los aparatos; aplicar sistemas de domótica para automatizar los sistemas del edificio y evitar consumos excesivos; reducir el consumo de los electrodomésticos optando por aparatos que requieren menos agua y energía; adaptar a los edificios para que produzcan energías limpias (paneles fotovoltaicas, cogeneración…); reducir el consumo de agua en baños y cocinas (griferías con temporizador, cisternas de doble descarga…); sistemas de reciclaje de agua en los jardines, etc, etc